Los maestros

Manos que enseñan a mirar el hilo

El taller lo conducen dos personas con recorridos distintos dentro del oficio: una formada en encuadernación tradicional en Kioto y otro dedicado desde hace años al papel hecho a mano. Comparten mesa, herramientas y una manera parecida de explicar lo mismo desde ángulos diferentes.

Retrato de Elena Puig, instructora de encuadernación japonesa, sonriendo en el taller

Elena Puig

Encuadernadora, formada en Kioto

Elena empezó a encuadernar por curiosidad, arreglando cuadernos de su propia familia, y terminó pasando dos años en Kioto estudiando cosido expuesto con encuadernadores locales. Desde entonces combina la práctica del taller con la restauración de piezas antiguas. Explica cada patrón dibujándolo primero en papel antes de tocar el punzón, y suele repetir que equivocarse en la perforación no arruina el cuaderno, solo cambia su historia.

Retrato de Marc Solà, instructor especializado en papel washi, en el espacio de trabajo

Marc Solà

Especialista en papel washi y materiales

Marc llegó al oficio desde el mundo del diseño gráfico, buscando papeles con más carácter que el estándar de imprenta. Se encarga de seleccionar y preparar el washi, las cartulinas y los hilos que se usan en cada sesión, y acompaña a quienes se inician explicando por qué un mismo patrón se comporta distinto según el grosor del papel. Le interesa especialmente cómo cada persona adapta la tensión del hilo a su propia mano.

Cómo se enseña aquí

Grupos pequeños, ritmo compartido

Cada convocatoria mantiene un número reducido de participantes para poder acompañar de cerca el paso de la perforación al cosido, momento en el que suelen surgir la mayoría de las dudas. No se trabaja con demostraciones a distancia: se corrige mano sobre mano cuando es necesario y se deja hacer cuando el pulso ya está encontrado.

Observar antes de coser

Cada técnica se presenta primero como dibujo sobre papel, para entender el recorrido del hilo antes de perforar nada.

Corregir en el momento

La tensión del hilo se ajusta puntada a puntada, no al final del cuaderno cuando ya es tarde para deshacer.

Sin experiencia previa

El punto de partida asume que nadie ha cosido papel antes, y el vocabulario técnico se introduce poco a poco.

Tiempo para repetir

Si una fila de puntadas no sale como se esperaba, hay margen para deshacerla y volver a intentarlo con calma.

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